Te quería llenar la vida de cartas.
De amor, de erotismo, de alegría, de pasatiempos, de cumpleaños y de recuerdos.
Podríamos tener varios libros sobre todo esto.
Quería que leyeras de mí en tu vida y,
que de tanto leerme,
formarás parte de la mía.
Quería escribir-te en todas las cartas.
Seguía siendo evidente, mi amor,
que eres pieza fundamental de inspiración
en mi proceso de creativo.
Y entre tanto pospretérito imaginario,
sabemos lo que deberíamos y
seguimos posponiendo a darle paso.
Te quería llenar la vida de cartas.
Quería escribirte la vida,
para así saber que sería como debería,
estar tú compartiéndola con la mía.