Fantasmas.

Hui de la Ciudad, tenía demasiados recuerdos. 
Había un fantasma en la calle de mi casa. 
Varios en la sala, en el jardín, y en la puerta de la entrada. 
Hui de mi pueblo, de nosotros, de lo nuestro...

No funciono. 

Los fantasmas me siguieron a la playa,
y los demonios me hablaron del hubiera.

Asumí qué, más rápido sería aprender de la falla y el error, 
estando lejos de su causa, 
y en la carrera acelerada por huir de todos los recuerdos, 
termine olvidándome de mí. 

No funciono. 

Los fantasmas siguen ahí, 
me visitan al menos dos veces por día, 
tres, cuando estoy deprimida. 

Eventualmente, me hice amiga de ellos. 

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