Té de quiero.

Pasadas tres mañanas y dos cafés, 
encontré mi alma desnuda por tercera vez. 
Pude haber preparado la comida y puesto la mesa, 
pero sabía que te irías antes de la cena. 

Dime, ¿¡qué le podía hacer!?, 
si en tu piel probé de un nuevo vicio, 
de esos que dan paz y envenenan. 

Pasadas dos vidas y media hora después,
el agua seguía tibia y el aperitivo servido.
La mesa estaba vacía y mis ojos heridos.  

Pero dime, ¿¡qué le podía hacer!?, 
si eras la vista al precipicio, 
y mis ganas de lanzarme sin condena... 

Pasados seis días, después, llego el mes, 
los cambios ya hechos y las heridas abiertas.




2 Comentarios

  1. Pasan los días y los años, cada dia te seguiré queriendo, los hombres solo aman a 1 toda la vida, cuando las mujeres a muchos, ojalá seas feliz con lo que decidais hacer y a con quien decidas pasar el resto de tus días.

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  2. Todo comenzo con un sueño, yo soñando contigo, tantos años pasaron y sigo soñando contigo, parece que nunca te olvidaré, te querré toda mi vida. Hasta el último día, te seguiré extrañando.

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