El pacto.

Mi pluma y yo tenemos pactada una promesa.
Una, en la que está implícita tu presencia.
Algún día tus besos llenarán de tinta mis cartas, 
y tu cuerpo se acurrucará, solo por una tarde, 
para dejarnos con hambre y saciados, junto al mío.
Me será suficiente, pero a ti te faltará, 
pues te recuerdo qué el amor de un poeta es peligroso, 
y hay tentaciones, así como placeres,
de los que jamás se vuelve, 
y, por el contrario, se pide más.

Mi pluma y yo, lo sabemos, 
tenemos una historia pendiente, 
un par de versos inconclusos,
y demorados dos encuentros. 

¡Debo advertirte! 
En mi mesa de noche hay unas cuantas hojas vacías
esperando ser llenadas, 
y aunque no tenemos fecha, ni lugar, 
aguardan ansiosas tu llegada. 

Mi pluma y yo, lo sabemos,
tenemos una promesa pactada;
ella quiere recitar algunos versos,
mientras mis labios te regalan varios besos.

Debo decirte también; 
que tengo varias letras no escritas, 
están esperando en mis manos,
como caricias impacientes de Afrodita.

Mi pluma y yo, 
lo sabemos.
Entre tú y yo tenemos;
una cita no escrita, 
y una promesa pactada. 

5 Comentarios

  1. Todos mueren por su propia pluma , unos siguen creyendo en las promesas , perono somos de nadie , menos de poetas que aman el momento , parece que el final es lo único real y por más que te aferres hay Miles de promesas más.

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