Pecado y prohibido…

Eres la magia en la que jamás creí creer, todo ese conjunto de trucos y malabares que te gusta jugar con y en mi cuerpo, la explosión perfecta de caricias que me mantienen demasiado relajada, demasiado excitada, demasiado equilibrada. ¡Todo es demasiado contigo para ser real!

Eres fortuito y de ensueño; la cabalgata de las nueve leguas al infierno. Eres fluido, sin prisa y sin reglas. Eres el regreso en las escaleras al paraíso. Eres uno en un millón, un claroscuro perfecto.

Eres lo prohibido, aunque el cariño que tengo por ti sea puro, y ser amantes sea mi castigo. Me haces ver y sentir la diferencia que hay entre querer, amar y desear, pero al final del día eres el conjunto de estos tres y la combinación perfecta que disfruto al repetir.

Eres la plenitud que todos deberíamos tener en la vida, me llenas los cinco sentidos y complementas mis mas oscuros deseos. ¡Quiero lamer tu cerebro!

Me resultas atractivo, deseable e interesante y haces que mi cuerpo, mi mente y mi espíritu estallen en plena satisfacción.

Eres tanto que a destiempo podríamos colapsar. Eres tanto que después de estar contigo me ha sido imposible dejarte escapar.

Eres el pecado y un conjunto de debilidades extrañas. Eres energía química y las reacciones bioquímicas que se generan en nuestra piel desnuda. Eres libre, paz y calma, una sinfonía que suena en las olas del mar.

Eres un juego demasiado peligroso al que no le temo y no se perder. Eres un riesgo con daños colaterales, un diamante en bruto con potencial de imperio majestuoso.

Eres esas ganas de abrir mi corazón y tienes todo lo que contempla mi universo.

Eres el tercer párrafo de una historia ya escrita y eres él único que entenderá esta línea.

Eres la posibilidad de una alineación perfecta.

Eres pecado y prohibido.

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