Era cierto, el ser humano podía transformar su dolor mental en algo físico, asociando la ruptura del corazón a un vacío en el pecho, una punzada, algo rompiéndose, padeciendo insomnio, ojos hinchados, dolor en el brazo, torpeza en la movilidad, frío extremo, hipotermia.
Era cierto, el egoísmo humano era la barrera natural al enamoramiento, el primer paso para no querer ni dejarse querer más que a uno mismo, estando peleada contigo, deseaba tanto esta cualidad o defecto, lo quería tener y dejarte a ti.
Era cierto, los duelos humanos podían jamás superarse, quedarse en un estado permanente de negación, la cabeza más fría que caliente ante las posibilidades de cambio, ante la posible solución. Me queda claro que puedo dejar de pensarte, que solo eres pasajero, que puedo seguir contigo, sin ti, que mi nivel de desapego superó mis expectativas,
—¡eso ya lo sé!—,
hay que darle tiempo al tiempo para que me curen tus heridas.
¡Claro!, era cierto que te vuelves más ajena, indiferente, incapaz de sentir cuando te hieren, que tu cariño se convierte en falta de interés, que lo que podría ser blando ahora es roca, no entra ni sale mas de lo que ya estaba adentro, que una mala experiencia nos hace pérfidos, nos hace impasibles.
¡Pero claro que es cierto! Que tú me has vuelto más dura, que me has tirado y aventado al abismo mas de lo que sabes, que me he perdido en ti y me encontré yo sola,
—¡¡es cierto!! me has vuelto más seria, me has vuelto poeta, amante y pecadora.—
Me gustó, saludos
Me gustaLe gusta a 1 persona