Regresaste en temporada de peras y duraznos,
y te acabaste los cerezos.
Regresaste en temporada de cosecha,
con semillas ya sembradas,
solo para recoger los frutos nuevos.
Regresaste cerca del otoño y te fuiste a finales del invierno.
Llegaste con la estación de la lluvia,
entre las nubes y los cerros,
con un poco de penumbra y un poco de sereno.
Regresaste para cosechar mis girasoles,
y de primavera a verano
viajamos por nuevos cielos.
Siempre me pregunto ¿a dónde te me vas?,
suspiro y comprendo;
es que tú vienes y te alejas,
pero siempre regresas con el tiempo.