Estaba parada frente a un viejo espejo,
ante la vieja costumbre de los brazos conocidos,
escribiendo de amor y de anhelo,
susurrando a la orilla de su ombligo,
declamando versos y poemas,
de lo qué un día fue nuestro antiguo amorío.
Regresando a los viejos hábitos,
a uno viejo conocido,
recordando lo qué no se puede olvidar,
queriendo que pasen los años,
para ver si en mi vida se vuelve a cruzar.
Deseando que el pasar del tiempo
cada vez sea más apresurado
para ver si es que por fin me regalas tú el olvido,
o si por azares del destino,
nos volvemos a encontrar.
¡Sí es que te vuelvo a encontrar,
besando los nuevos lunares,
quitándome un nuevo vestido,
besando un antiguo reflejo,
de tanto al espejo mirar...!