— ¿Y la cicatriz? — Él preguntó.
—Sin cicatriz.— Le contestó.
—Y entonces, ¿dónde quedan las batallas?— insistió.
Se quedó callada, y en voz alta no contestó, pero su mente susurró.
"En el corazón, dónde no se puede ver el daño, pero si notas lo qué se aprendió."