Declaro profundo respeto a las mujeres que me rodean, pues entre más camino en esta vida, la experiencia me enseña que somos demasiado poderosas, que somos demasiado curativas, y que la mayoría de nosotras, lo sepamos o no, seamos conscientes o no, tenemos almas viejas. Declaro profunda admiración por las mujeres que me rodean, las que son dueñas de su propia colmena, las que son sabías y amables, equilibradas en su masculinidad y en su feminidad, integradas en sí mismas. Declaro profundo amor por las mujeres que encarnan la responsabilidad de guiar su propio colmenar, que son fuertes y suaves, que son lo qué tienen que ser y no lo que representan, aquellas que tienen consciencia plena de servir a la Madre Tierra. Qué bonita es la vida, al convivir con tantas Abejas, aquellas que saben que son Reinas, ¡las que tienen consciencia plena de ser parte de la misma colmena!.