Agujero Negro.
Estaba desconectada y lo sabía, mi cuerpo, mi mente, mi espíritu, mi consciencia, mis sombras, mis destellos, mis errores y mis aciertos, todo estaba ahí, todo revuelto… y por el momento no quería cambiar nada al respecto, y es que tampoco sabía cómo hacerlo… de querer hacerlo.
Estaba confundida y frustrada, empezaba a sentir que mi casa ya no era mi casa, que mis sueños ya no eran mis sueños, que mi cuerpo ya no era mi cuerpo, que estaba entrando en un estado de somnolencia inducida.
No había escrito en meses, ni de amor ni de odio, usaba escritos, cartas comenzadas, frases de vida que viví en otro momento, era cómo si mis manos no sintieran más esa chispa de querer escribirle poemas a la vida, a cualquier sentimiento de la vida, tampoco quería mandarle notas a la muerte, olvidé cómo conjugar las ideas que me pasan por la mente.
Tal vez era el comienzo de mi época azul, pensé que ya la había tenido antes, cuando me habían roto el corazón, pero al menos en ese año use mi escritura para sanar mi dolor, y en este año, en este momento, el amor es difícil, y para decir adiós nunca es buen momento.
Tal vez si era mi época azul, tristeza pura y genuina, no me sentía vacía porque tenía muchas cosas que siempre había querido, pero insisto que el amor… se volvió difícil, demasiados desperfectos.
Estaba en una encrucijada, una que jamás había tenido, mi mente, mi cabeza, mi parte racional, mi frialdad, mi lado derecho cerebral tenía infinidad de dudas, miles de razones, tenía pruebas y estudiaba todas sus teorías. Estaba en una encrucijada, mi lado izquierdo, mi corazón y mi alma, eliminada toda duda, me persuadía, me confundía.
¡Estoy en una encrucijada, pues mi mente no concuerda con mi alma, y mi espíritu está herido!
Tal vez, si, tal vez, estoy en mi época azul, y no sé cómo escribir de la tristeza que abunda en mi corazón, tampoco sé cómo hablar de esto sin que se me llene los ojos de lágrimas, estoy aprendiendo a hablarlo conmigo.
La época azul, es hasta ahora, la respuesta a una pregunta que hace años me he venido preguntando acerca de mi escritura, mis cartas, mis poemas y mis frases, en general, de cada pensamiento que he escrito, todas esas conversaciones que he tenido conmigo misma, son la plática consciente que tienen mi mente y mi corazón de mis sentimientos y emociones…. se los cuentan a mi espíritu, me unifican… y por primera vez, no puedo asimilar cómo hablar de lo que siento, cómo escribir de lo que siento, e irónicamente, la única manera que tengo de saber por lo que estoy pasando, es describiendo, que por el momento no me siento inspirada para escribir.