La vida no cumple caprichos.... lo confirme contigo. Y es que me dio mucha alegría conocerte, sin embargo, te conocí demasiado tarde, o tal vez, demasiado temprano. Pero soy yo quien debe asumirse culpable, por permitirte la entrada a mi hogar, por no ser capaz ni de saber, ni de entender, que poca imaginación me podrías brindar. Ahora sé, precisamente, que fui incapaz de comprender, entre la mentira y la verdad, la de tus labios el placer y de mi mente la nubosa idea de querer. ¡La vida no cumple caprichos! No los suficientes... no los necesarios.