Los Caprichos.

La vida no cumple caprichos....
lo confirme contigo.
Y es que me dio mucha alegría conocerte,
sin embargo, te conocí demasiado tarde,
o tal vez, demasiado temprano. 

Pero soy yo quien debe asumirse culpable, 
por permitirte la entrada a mi hogar, 
por no ser capaz ni de saber, ni de entender, 
que poca imaginación me podrías brindar. 

Ahora sé, precisamente, 
que fui incapaz de comprender, 
entre la mentira y la verdad, 
la de tus labios el placer y de mi mente la nubosa idea de querer. 

¡La vida no cumple caprichos! 
No los suficientes... no los necesarios. 





Deja un comentario