La Tentación.

Estaba ahí, 
la tensión justa y adecuada, 
entre cada mirada y cada gesto, 
mis labios querían probar sus besos, 
mis manos querían sentir su cuerpo. 

No era solo cosa suya, 
tampoco solo mía. 
Estaba ahí, 
entre cada vez que se acercaba,
la reacción de mi coqueteo indiscreto. 
para mí: algo parecido a un secreto, 
para él: sería más que un deseo.

Y estábamos ahí, 
entre los movimientos genuinos de los vaivenes del azar. 
Mirando a la tentación de frente, simplemente mirándola pasar. 


 







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