Déjame quererte, a la distancia correcta, con el deseo latante, de nuestra eterna astenia.
Deja que te vuelva, Platón y poema, de mi imaginación constante por esta eterna pena.
Déjame aprender a quererte/a olvidarte, en canciones y poemas.
Déjame aliviar, mi pasión de poeta, con la historia que solo podré escribir, sin poder tenerte cerca.
Déjame pensar,
creer e ilusionarme,
soñar más de una vez que
nos convertimos en amantes.