Toronja, Seductor.

Una piel dorada, 
tatemada por el sol, 
salada por el mar, 
con corazón de buen sabor.

Se apresuró a desvestir sus piernas,
dejando al desnudo su intención.  

Con un par de gruesos labios, 
de chabacano color, 
el hueso iliaco exaltado, 
y una voz de trovador. 

Dos noches antes, 
una toronja su boca besó,
y dos minutos después, su lengua jugosa,
le hizo el amor. 

Una mente extraña,
que de su cuerpo salió, 
escuchó en el silencio,
y sin movimiento, sintió.

Con sus dos ojos grandes caramelo, 
de extraño fulgor, 
se abrieron sus puertas del alma,
al Nuevo Mundo Seductor. 

 

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