Lo Inevitable.

¿¡Cómo evitar lo inevitable!?,
sí tus manos me desean y tus ojos me desnudan, 
¿¡cómo evitar no rozarnos!?,
si el pasillo es angosto, 
tus manos traviesas, 
y mi cuerpo te responde.
 
¿Cómo evitar lo que se acerca y va creciendo?, 
¿acaso tenemos escape?,
porque hemos decidido apostar en un juego demasiado peligroso,
y jugamos a distancia moderada, 
e intentamos ser discretos, 
¡¡cómo si eso controlara el deseo!! 
Jugamos este juego lento de irnos conociendo, 
nos miramos de reojo,
de cuando en vez, y en momentos varios.
Jugamos a no salir ilesos, 
a sabiendas de lo alto que es el precio.  

¿Cómo evitar lo inevitable?, 
si somos dos novatos testarudos, pretendiendo ser expertos, 
siendo presas del calor imprevisto y fortuito, 
que ha llegado en forma de unos besos.   
¿Cómo evitarnos, cariño?,
si ambos consentimos la idea, 
y sabemos que será cuestión de tiempo.

¿Cómo evitar lo inevitable?,
si ambos sabemos que terminaremos desnudos en la sala, 
con el alma en el suelo y la ropa tirada.
Todo esto es un bien irremediable,
lo noto en tus ansias cuando tu cuerpo disminuye su distancia,
y mis ojos dilatan paulatinamente su mirada. 

¿Cómo deshacernos de estas ganas?,
¡dime, cariño!; ¿Cómo le hacemos para no jugar con fuego y salir ardiendo de este juego?, 
si eso es lo que nos atrae el uno del otro, 
a ti; la sensación de placer insaciable que te brindan mis piernas, 
y mí; el calor pleno y saludable derramándose por las tuyas...

¡¡Dime, cariño!!, 
¿Cómo le hacemos para evitar lo inevitable?, 
si yo sé, de cuando en vez, tú me deseas, 
y tú sabes, por momentos varios, que me atraes.   

Dime, entonces, ¿Cómo evitaremos, lo que nos es inevitable?

Deja un comentario