Moliendo chocolate.

Tomaste diez semillas, 
mientras prendía el fuego al comal, 
se calentó la cascarilla, 
y limpiamos el cacao... 

De poco en poco, 
con delicadeza y suavidad, 
fuimos triturando un alboroto,
agradable al paladar. 

Me tomaste por las manos, 
para moler el chocolate, 
trenzaste mis cabellos, 
y sacamos el metate. 

Acariciaste con tus labios, 
el aroma de su cuerpo, 
y justo después de hacerlo, 
lo saboreamos con un beso. 

Preparamos el amor, 
después de hacer el chocolate.
Me dejaste un buen sabor, 
 y el corazón me calentaste. 

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