Vas a escuchar por la calle que fui yo la primera en olvidar y rendirse, y debo admitir que me sentí bien por aguantar un día sin hablarte, no obstante, no aguanto más de veinticuatro horas sin saber de ti, tal vez no te hable, ni te llame, y es que no necesito tentar tu piel para saber que aún te quiero. Simplemente mi mente te recuerda, y vienes a mí en instantes, pues hay demasiadas cosas que me hablan de ti; cosas que hicimos, que dijiste, colores, aromas y paisajes, vivir tan cerca me ha complicado el olvidarte. A momentos por la tarde una risa curiosa se me escapa y muerdo mis labios queriendo besar los recuerdos.
Sí, te extraño, y negarlo me haría prisionera de mis pensamientos, pero es esa plena sensación de asumir tu recuerdo la que me hace más vívido el sentimiento.
Siendo modesta, no te necesito más de lo que necesito el café de media tarde con el cigarrillo a medias por la ventana del tercer piso, pero, siendo sincera, extraño tus manos más de lo que puedo escribir porque las letras se me van y desprenden la nostalgia que ya te digo.
Corazón que ya ha dejado de ser mío, te confieso que te he de extrañar más de lo que aparento, pero en estos días me he puesto a prueba y al parecer creo que vas perdiendo, y si soy aún más honesta; ambos perdemos en esta guerra, porque en las batallas del amor, nadie sale completamente victorioso, pero si momentáneamente ileso.
Si te soy honesta, yo ya sabía que aquella tarde sentados bajo una palmera frente al mar, estábamos en una implícita despedida, y también sabía que todas las canciones que escuchamos aquel día: me harían llorar después de tu partida.
Debo confesarte que no hay vuelta para atrás, que atesoro todo lo vivido y que te echo de menos, que fui yo la que decidió marcharse con ganas de ser tomada por el brazo y amarrada por el corazón, pero esos días ya se han ido, entre dos o tres y cuatro cuando caminan dos a la vez.
Vas a escuchar por la calle que fui yo la primera en olvidar, y tal vez, después de dos días y un mes, tengan la razón, pero, he de confesar que después de tanto, cariño, has sido difícil de superar.