Y entonces honré su dolor, por casi perderme en él, y porque no quiero dolerle después. Lloré unas cuantas noches sin saber por qué el silencio había remplazado los lugares donde antes había «te quieros». Lloré por saber quererle y tratar de entenderle sin explicaciones. Lloré porque entendí que somos mortales con diferente concepto y distintas aspiraciones.
Lloré las posibilidades que pudieron ser, y lloré por todas las causalidades que pasaron para conocerle. Lloré por la experiencia completa. Lloré por la respuesta que hizo que le superara en una tarde. Lloré por la falta de empatía y sus ganas de huir, que fácil fue darle la vuelta a la tortilla, cuando el fuego y la lumbre empezaron a escasear.
Lloré por demás y también por lo menos. Lloré hasta quedarme dormida por su falta de interés. Lloré por estar llorando. Lloré porque me faltó tiempo para la devolución. Lloré por amor.
El agua siguió brotando de mis ojos pues el hambre se juntó con las ganas de comer. Lloré porque por la mañana lo recuerdo más que por la tarde y por las tardes más que por las noches… así es durante estos días en los que no creí que la ausencia ocupara un lugar más grande que su presencia.
Lloré porque no hubo un gracias y tampoco un perdón. Lloré por hacerlo funcionar sin un resultado final. Lloré y el cielo lloró conmigo una tarde de mayo, lloré por la Luna que estaba igual de completa que yo, pero no brillaba con la luz del Sol.
Y entonces, lloré una última vez; porque no compartíamos el mismo nivel de madurez, de empatía y de cariño, y yo, en verdad, deseaba compartirlo.
Y entonces al amanecer cuando mis lágrimas estuvieron secas sobre mis mejillas y mis ojos seguían hinchados… me di cuenta de que había llorado por dejarle de hablar, pero no de querer, y que estaba un paso a delante para olvidarle en cuanto secara la humedad en mi piel. Estaba decidida a deshacer los planes que mi alma había forjado y la casa que yo quise tener.
Y entonces, de la noche a la mañana, durante la madrugada aquel día de mayo, sequé mis lágrimas y por fin lo solté.