Hubiera.

Te hubiera regalado una hoja en blanco y las llaves de mi cuerpo, un par de lápices, una pluma y tus colores favoritos, un aquí y un ahora, las riendas de mi futuro prometiendo dejar atrás todas mis ataduras. Te hubiera regalado todo lo que soy y mis ganas de querer mejor.

Te hubiera regalado una historia como ninguna otra y un par de borradores por si no sabías cómo empezar. Te hubiera regalado un perdón y mis labios para cuando quisieras hablar, también había otro par de cosas para lo que los podías usar.

Te hubiera regalado la decisión de estar conmigo y una a una las raíces que he plantado, te hubiese regalado toda mi bondad, ¡yo solo quería darte paz! 

Te hubiera regalado una historia conmigo como ninguna otra, mis defectos, todos y cada uno de ellos, mis cicatrices, también mis lunares, te hubiera dado mis vidas, todas y cada una de ellas, te hubiera regalado un poquito de fe.

Te hubiera regalado unas alas y tal vez hubiera dibujado un cielo, todo por si alguna vez queríamos volar juntos, también te hubiera dado mis dos pies por si solo querías andar.

Te hubiera regalado este miedo para dejar de sentirlo. Te hubiera regalado un último intento y todo lo que siento en el pecho. Te hubiera regalado una conquista y una ida al mar. Te hubiera regalado un mapa para que nunca perdieras el camino de regreso a casa.

¡Te hubiera, te hubiera, te hubiera…!

Te hubiera regalado un salto de valor. 

Por último, te hubiera regalado un «hubiera» para que todo esto sucediera. 

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