Perdimos nuestro hilo y nos convertimos en recuerdo y esa promesa que nunca se cumplió; resultó ser un gran sueño de adolescentes.
Ahora seremos ese espacio en nuestra vida que se guardará con nostalgia por ser solo un hubiera, porque para intentarlo tendríamos que desearlo los dos, al mismo tiempo y congeniar, pero seremos esa historia que se cruzó intermitentemente y nuca coincidió.
Seremos ese olvido tardío y esos secretos de una vida juntos, seremos la renuncia a los deseos de media noche y el idilio entre esos amantes de los que hablan las novelas de amor.
Seremos esas listas de canciones que jamás escucharemos de camino a casa juntos.
Seremos demasiadas cosas pero no lo seremos juntos, sino cada quien por su lado cuando alguna vez prometimos intentarlo.
Seremos ese trago de media tarde en un bar, un buen reencuentro a media tarde en algún punto de la Ciudad, el destello y el nervio que viviremos el resto de la vida por cruzar miradas inesperadas a media tarde por cualquier lugar.
Seremos siempre porque nuestro destino atado a la arteria cubital nunca se ha de romper y la constante tensión que ambos creamos nos mantendrá equidistantes, sin alejarnos lo suficiente, sin acercarnos lo pertinente.
Seremos ese gran esfuerzo por hacer las cosas bien. Seremos esa promesa de tú 24 y yo 23.
Seremos puntos suspensivos el resto de este año intentando cumplir. Y si al final dejamos de ser, siempre seremos un camino que por miedo y hastió no podrá concluir.
