Amigo mío.

Usted, amigo mío, me resulta simpático: a mis manos les gusta tocar las suyas y juguetear entre sus dedos, a mi sentido del oído le gusta escuchar de sus peripecias y reír de ellas; a mis labios les gusta rozar los suyos y unirse con ellos en un maravilloso beso; a mi cuerpo le agrada la incandescencia que irradia el vuestro, la vehemencia y la pasión con la que ambos yacemos; a mi mente le parece seductiva la manera en que razona y emite juicios, permítame el atrevimiento; usted me parece un ser idílico, peculiar, con picardia y sensatez.5b06871825751b98f7a798436ee69f8e7327905258066469307.jpg

Por otro lado la forma en que lo idealizo me es magnífica, un alma que vale la pena conocer, con la que mis miedos y cobardía se transforman en persistentes ganas de querer.
Me parece que usted tiene gracia inclusive al mentir, y otra vez amigo mío me atrevo a decir que sus mentiras para mí podrían ser verdad, sin importar la magnitud del engaño y el dolor producido por su falsedad.
Usted amigo mío, me parece gracioso, dulce y generoso, son tal vez percepciones a primera vista, pero entonces ¿será posible que nos conocemos de antes?, ¿de otras vidas? tal vez ya hemos sido amantes… pues me atrevo a decir que su alma me parece peculiar y algo familiar.
Usted, amigo mío, me parece, ¡si! me parece conocido, de otros tiempos, tal vez de otros encuentros, usted, amigo mío, me parece interesante y debo confesarle que a mi mente le comen las ansias por intercambiar palabras, interactuar mentes, congeniar ideas, saciar el espíritu.
No sabe, no sabe, no sabe… cuánto he esperado este momento, para desnudar mis intenciones frente a usted.
Amigo mío, usted, se encuentra entre mi lista de intereses y me fascina la idea de concederle mi cuerpo a fin de darle placer.

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Usted amigo mio me parece perfecto, con el grado justo de tensión en mi cuerpo en sintonia con el vuestro, todos esos movimientos disonantes y gloriosos, justo antes de explotar.

No sabe, no sabe, no sabe, cuánto había esperado, por desnudarme en sus brazos, por besarlo en la mañana, por la tarde y de noche, conviviendo eternamente desde lejos.

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