Omotohi ❤

Antes de crearse los días y las noches, cuando no había tanta ni luz ni demasiada oscuridad, el Universo decidió crear un astro radiante que iluminaba completamente los cielos, a quien decidió llamarle, Kohu ra’a.
El Universo aún incompleto con su creación, sabía que no había un equilibrio, era un solo ser, que era un todo, pero no daba espacios, ni daba tiempos. Así fue como el Universo decidió crear a la noche a quien llamó Au-Nui separando la luz de la oscuridad, en ese mismo momento tomó fragmentos de Kohu ra’a y los esparció por el cielo, las llamo Hetu’u, estrellas, que iluminaban, pero en menor cantidad.
El Universo, aún insatisfecho, pensando en encontrar un equilibrio separó por la mitad a Kohu ra’a, dando vida a Mahina, la Luna y a Ra’ah, el Sol.
Les asignó cuidar de los cielos, a Mahina, durante la noche y a Ra’ah durante el día.
Mahina y Ra’ah al estar hechos de la misma sustancia se sentían atraídos, eran la perfección para los cielos.
Ambos astros extrañandose y siguiendo sus pasos, crearon los días y en el transcurso; el tiempo.
Después de algunas vueltas en continua persecución, el Universo noto que Mahina no iluminaba igual, empezaba a desaparecer, como desvaneciendo en forma de cuna, el Universo no sabía si Mahina desaparecería y al notar dicha tristeza y los cambios lunares, hizo un pacto con ambos astros; volver a juntarlos una vez cada mil años, a lo que ambos difirieron y reclamaron menor tiempo, el Universo lo disminuyó a 100 años y los amantes siguieron difiriendo…
El Universo, al ver la insistencia y el amor entre los amantes, les concedió su deseo, Mahina y Ra’ah podrían encontrarse una vez cada que Mahina completara 3 fases lunares, en la cuarta los dejaría estar uno frente al otro.
Es así como Mahina cada mes empezó a brillar con la luz de Ra’ha en medio del cielo, su iridiscencia fue tan singular y asombró tanto al Universo que este decidió otorgarle un nombre; Omotohi… o Luna llena.
Para ambos amantes no fue suficiente estar en oposición uno frente al otro y en ocasiones vuelven a ser Kohu ra’a, se encuentran en el cielo entre un baile inesperado que termina en absoluta obscuridad, se consumen uno al otro intentando durar eternamente sabiendo que se volverán a separar, sabiendo que se encontraran una vez cada cuatro fases lunares.

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