Eclipse lunar.

—¿Me has extrañado?— preguntó Mahina mirando fijamente a Ra’ah.

—Te he echado de menos, demasiado…— contestó Ra’ah mientras empezaba a acariciar lentamente la mejilla de Mahina.

Se entregaban desde lejos, queriendo la perpetuidad del momento, queriendo eternidad en su encuentro. Acariciándose lento el uno al otro, aprovechando la oportunidad de volver a estar juntos, de repente estaban a segundos de eclipsarse y todo empezó a tomar forma, sus manos y su cuerpo, dichosos los amantes por estar de nuevo completos.

— Te extrañé—  dijo Mahina. Ra’ah la miró fijamente y después de un eterno padecer, completaron su amor con un beso, ardiente.

— Te  amo— pronunció en sus labios y Mahina correspondió el beso.

Maravilloso espectáculo de ambos astros.

Volverse a encontrar y guardar el recuerdo de ese momento, deteniendo su corazón para estar juntos, como si nunca se hubieran separado, una noche, muchas vidas, tantos años.

Dos románticos e impacientes astros.

—Mañana no quedará rastro de nosotros— pronunció Ra’ah —mañana después de haber sido uno en perfecta sintonía, pasarán años, ¡Mahina mía!, pasaran años para volvernos a encontrar, mientras tanto disfrutemos esta noche, estás hermosa con esos colores, nuestros colores, estás hermosa con tu gigantes, Mahina mía, disfrutemos de nuestra convergencia en este eclipse, en donde tú eres mía y yo soy tuyo, perfecta sintonía.

—¡Voy a esperarte!— dijo Mahina y con un beso dulce en la frente se despidieron los amantes.

Deja un comentario