y ahora será diferente a los demás, distinta a las demás, con una primavera más en la piel, por haber florecido dos veces en un mismo año, por haber probado más de 10 helados…

Chocolate normal, con sabor casi a casa, al calor de mamá, empalagoso pero no demasiado, justo y necesario para calmar tristezas, darlas por terminado.
pero ¿cómo no sería diferente ahora?, dime tú, ¿cómo no habría cambiado de color su piel y de tamaño su cabello?
Si cuando tocó el sol su piel en astenia después de dos resfriados y un invierno largo, un helado de limón menta albahaca le curó la sed e impertinencia, era su sabor favorito antes de descubrir la corta distancia de su casa a la heladería.

será diferente, el destino predijo, por probar el sabor de la rosa en un vaso, degustar en su lengua la belleza de la estación Primavera.
Combinó esa rosa blanca con un poco del sabor amargo del chocolate araucano, si, ¡combinación perfecta de explosiones en la lengua!, calmando su calor, creció en ella su propia frescura y le fue dando pasión.
pero ¿cómo no iba a volverse distinta, si cuando se derritió un poco de helado en sus dedos aprendió que podía lamerlos, aprendió de la simpleza de la vida, del aire fresco de un domingo, de disfrutar su compañía?
será distinta…. el destino predijo.
Su favorito, coco chocolate, atractivo a la mirada pues ella decía:
«Siento que muerdo un poco de nieve, en el sentido literal, y de ella se desprenden chispas sorprendentes de chocolate, se derriten en mi boca y …. ¡oh que placer! es mi combinación favorita, combinación perfecta entre frescura y sencillez.»
y después de esto ¿cómo es que podría seguir siendo la misma? pero por Dios, la pasión se le desborda en los labios y la manera en la que ahora degusta su sabor favorito, tanta pasión se le nota al caminar y es ella quien actúa como si dejara de pensar en todos nosotros y mirara al infinito.
Tal vez se volvió exótica y única en su versión cuando aprendió a intentar diferentes helados, cuando jugó con distintos sabores; como la naranja y el plátano, los frutos del bosque, la miel de Ulmo única de esta región, tal vez fue que su alma quiso viajar al Tropicana cuando probó por vez primera del manjar blanco o aquel barquillo de maracuyá con mandarina.
y el destino predijo…
ahora será diferente a los demás, distinta a las demás, por haberse cubierto la piel del frío de invierno que cala hasta los huesos dos veces en un año, por haber controlado su camino, por haber encontrado su sabor favorito.