La persona que se enamore de ti, no deberá fijarse en tu buen físico o mal culo, no deberá de contar las cicatrices, solo deberá besarles…
Deberá encontrar en ti más que un buen monumento, belleza externa o tu deformidad andando, ¡no! todo eso lo dejamos ya en el pasado, cuando nos criaron superficiales, cuando éramos jóvenes en busca de nido, en busca de nada por no saber qué buscar.
Esa persona deberá adentrarse en tus errores, en tus causas y tus consecuencias, deberá ser capaz de mirar tu pasado y salpicar en los charcos que dejó a su paso, deberá hacer puentes con tus experiencias, sabrá sanarte.
Construirá una primavera de otoños e inviernos, de heladas y sequías eternas, formará de la tempestad la calma que tu cuerpo anhela.
No intentará cambiar ninguna parte de tu anatomía, ni tus defectos, simplemente se acoplara a ellos, te amara así, raro y mezquino, con frenillos y grietas, te querrá con el exceso de grasa corporal, con los dedos inclusive chuecos.
No intentará cambiar tus manías, sino le causaran risa y le darán quietud, te llenará de alegría y tú le darás vida, con fulgor y arrebato,

¿Cómo sabrás que esa persona llego a ti?
Serás tú en tu estado natural, con mal humor, con malos ratos, serás libre de hacer o decir, sentirás confianza al llorar y tendrás sus manos en las tuyas y no te hará falta nada más.
Serás tú, aún estando sin él pero deseando su espacio, serás tú aunque estén juntos, no querrá cambiarte nada pero te hará mejor persona, se irrigaran las raíces, se dejaran crecer los tallos y florecerán juntos.
¡Serás tú sin él y no dejaran de serlo juntos, serán eternos y a destiempo, serán, serán y no habrá de otra, durarán y ocurrirán, a pesar de todo y contra todo, serán, serán, serán, dupla perfecta con ranura e incisión!.