Y somos locos y somos astutos, y usualmente mantenemos el corazón valiente aunque este roto ¡siempre roto!, es un factor común entre nosotros, heridas múltiples que despiertan y hormiguean la necesidad por describir de actos inhumanos,por describir desprecio o aprecio, cantándole a la vida de las experiencias propias entre versos y asonancias, teniendo en todo caso una Musa o un Platón, con la primera ruptura amorosa que nos marca distintos, que nos crece chuecos y disonantes.
Es un don, el que las letras te busquen y creen adonis, es un don tener capacidad de hacer versos y crear rimas, es un don maldito porque te lleva a la locura de cualquier escritor, en la que confundes tu realidad con tu ficción, que implica la creación de personajes e idolatrías.
Somos erráticos e impulsivos, somos amantes y amantes del pecado, somos sinceros en las comas y en los puntos, en las texturas y nuestras historias, todas con trasfondo emocional e intelectual.
Somos extraordinarios por tener la valentía de publicarlo, por no temerle a la crítica errónea de una población mal acostumbrada, somos diseñadores de lo incierto con habilidades distintas, con gustos clásicos y almas multicolor.
Somos posesivos y aferrados, enamorados del universo que nos rodea, drogadictos y alcohólicos,
¡somos veneno en carne propia!
brillamos en nuestra propia lobreguez, inentendibles.
Estamos propensos a cometer crímenes pasionales que involucran desamor, propensos a cometer suicidio, a caer en vicios, somos propensos al amor y los desenfrenos de la lascivia, somos propensos a una sexualidad atrevida con múltiples fantasías, somos propensos al pecado y la autoflagelación mental, somos propensos al odio y al desagrado, a la bipolaridad inmediata en momentos eternos.
Somos pragmáticos y demasiado sensibles, nos duele la desgracia ajena y padecemos más la propia, la hacemos nuestra y la convertimos arte, somos empáticos y lloramos, ¡claro que lloramos! A cántaros y demasiado, gritamos y nos revolcamos y en igual forma reímos y nos embriagamos, llegamos al placer por solo sonreír, con solo tocar al ser amado, somos intensos y dementes.
Somos un desastre con nuestra propia solución.
Somos tercos y necios, peleando siempre con la normalidad acostumbrada, creando y cuestionando paradigmas, consumiendo tabacos con tintos negros y cargados.
¡Y amamos…!
Amamos la profundidad de una mente explosiva, amamos lenta y tiernamente, nos enamoramos de verdad, amamos con locura y llenos de depravaciones, heridos y compuestos, amamos y volvemos a amar; la naturaleza y la piel desnuda, la música y arte ígneo, las flores secas que en marzo retoñan, amamos almas heridas por sentirnos igual, amamos para tratar de reponernos, para sentirnos humanos en libertad natural,
¡amamos por el placer de ser amados!
Somos, las hostias consumidas y las historias escritas de nosotros pero también del tiempo y la creación, criaturas extraordinarias con desórdenes mentales,
¡somos poetas!.