Acabé, con lo que me quedaba, con lo que me restaba, con lo que tenía que darte, y me siento triste y me siento hastiada,
acabé con mis rodillas en el suelo, con un amor platónico no muy correspondido.
Con la razón y las entrañas por fuera, con la necesidad seca.
Acabé con las manos atadas, la cabeza fría, acabé con las buenas ideas y el amor que te profesaba.
Acabé escribiendo de un amor erroneo, de los saltos y caídas, con los dedos rotos y sangrando, con los árboles de mi casa; cansada por cortarlos,
¡acabé ansiando la primavera!
Acabé destruyendome contigo para ser igual que tú, testarudo y mentiroso.
Acabé con la locura que te tenía, con las manos inquietas, el insomnio latente y los ojos hinchados, con el deseo ausente y llena de vertices, acabé boquiabierta y con los labios en seco.
Terminé sin mí por entregarme a ti.
Sin poder escribir , sin palabras ni letras, con vacíos en el cuerpo, con vacío en el alma, frío extremo, terminé con el drama, la película diaria:
—te vas me voy te quedas estoy, pero ninguno está ni se va, estamos a medias queriendo ser un entero, queriendo ser más , tomándole el riesgo, abriéndole la boca al infierno—.
Terminé demasiado rota, más lejos que cerca, con el cuerpo dañado y el cabello mal cortado, terminé sola y acabé contigo…