Descubres a alguien con diferente aspecto, con tus ideales, como si fueran separados por la sangre y el apellido, pero todo lo que piensa y te hace sentir los une, se siente una conexión, no solo se palpa, se vive.
Descubres que te agrada su estancia en tu vida, aunque sea momentánea y tú deseas que no sea pasajera.
Descubres que disfrutas de sus brazos y la plática, que el café se vuelve agua, tan cristalino, tan puro y real.
Entiendes que se vuelve bueno, que es amor,
¡amor del bueno! ,
del que te hace brillar y mejorar, del que te da temas de qué hablar.
Descubres la belleza de las horas al pasarlas juntos, que si te toma de la mano puedes caminar descalzo, descubres que los ojos cerrados solo se abren en el momento indicado, que las flores tienen temporada y que a cada una les llega la hora de florecer.
Comprendes que todo lo que conociste antes te hace ser mejor para esta persona, que sus frases puedes completar, si quieres telepatía lo podemos llamar…
Hayas que tu locura puede ser amada, compatible, que no eres el único extraño con ganas de dar y entregarse, que si hay gente buena, que es poca y difícil de encontrar, pero tú la encuentras.
Descubres eso de los que algunos pocos tienen la virtud de alcanzar, entiendes lo que la luna ve en ti, es lo que tú ves en él.
Logrando que dos almas, separadas por distancias, por otros amores, por distintas razones, que se han buscado en cada vida y reencarnan para seguirse buscando, se reencuentren.